AMMPE CAPITULO ESPAÑA: nos sumamos a la celebración del 8M 2025

Este sábado, 8 de marzo, se celebra en todo el territorio español y de los cinco continentes, el Día Internacional de las Mujeres, una reivindicación que lleva más de un siglo resistiendo. El origen de la conmemoración se debe a varios factores a lo largo de la historia: la huelga de las obreras textiles estadounidenses de 1857, las reivindicaciones para el derecho a voto que iniciaron las mujeres en 1848, reunidas en Seneca Falls (La Declaración de Seneca Falls, también conocida como la Declaración de Sentimientos y Resoluciones de Seneca Falls, es un documento norteamericano resultado de la reunión celebrada el 19 y 20 de julio de 1848 firmado por sesenta y ocho mujeres y treinta y dos hombres1​ de diversos movimientos y asociaciones políticas de talante liberal. El incendio de la fábrica Cotton o el de la Triangle Shi1

El incendio de la fábrica Cotton 8 Marzo 1908 el Incendio de la Cotton Textil Factory de Nueva York es el origen de la celebración del día de la mujer;

  • En ese día trágico, 8 de marzo de 1908, las trabajadoras de las fábricas textiles de Estados Unidos se alzaron en huelga. En total unas 40.000 mujeres. También secundaron esta huelga, las trabajadoras de la Cotton Textil Factory de Nueva York. Los propietarios de la fábrica cerraron a las mujeres en el interior de la misma, cerrando puertas y ventanas, por lo cual quedaron sin posibilidad de ser abiertas y poder salvarse. Cuando se declaró un incendio fortuito, las trabajadoras no pudieran escapar de las llamas. En este suceso, perecieron más de 120 mujeres.

Ha cambiado el mundo desde entonces, pero este día se sigue celebrando y reivindicando por todos los rincones del mundo.Los tiempos cambian, pero las necesidades de respeto, seguridad, igualdad y libertad todavía están vigentes. Nos sumamos a esta celebración a través de diversos contenidos especiales, los cuales surgen de diferentes colectivos de compañeras Feministas a lo largo del mundo.

Uno de cada cuatro países notifica un retroceso en los derechos de las mujeres en 2024

Los derechos de las mujeres y niñas se enfrentan a un escenario sin precedentes de amenazas cada vez mayores en todo el mundo, desde niveles más altos de discriminación hasta protecciones jurídicas más débiles y un menor financiamiento para los programas y las instituciones que apoyan y protegen a las mujeres.
El reciente informe de ONU Mujeres titulado “Los derechos de las mujeres bajo examen, 30 años después de Beijing”, , publicado de cara al 50.º Día Internacional de la Mujer de las Naciones Unidas, que se celebrará el próximo 8 de marzo, pone de manifiesto que en 2024 casi una cuarta parte de los Gobiernos de todo el mundo informaron de un retroceso en los derechos de las mujeres.

Pese a que se han logrado avances importantes, solo 87 países han sido liderados en algún momento por una mujer, y cada 10 minutos una mujer o una niña es asesinada por su pareja o alguien de su familia. La tecnología digital y la inteligencia artificial difunden estereotipos nocivos, al tiempo que la brecha de género en el ámbito digital limita las oportunidades de las mujeres.

En el último decenio, el mundo registró un perturbador aumento del 50 por ciento en el número de mujeres y niñas que viven en entornos de conflicto, y las personas defensoras de los derechos de las mujeres se enfrentan cada día a acoso, ataques personales e incluso la muerte. Las recientes crisis mundiales —como la de COVID-19, la emergencia climática y la escalada de los precios de los combustibles y alimentos— no hacen sino aumentar la urgencia de la respuesta.

“ONU Mujeres tiene el compromiso de garantizar que TODAS las mujeres y niñas puedan disfrutar plenamente de sus derechos y libertades en todo el mundo”, afirmó Sima Bahous, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres. “La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres se enfrentan a desafíos complejos, pero nos mantenemos firmes y avanzamos con ambición y determinación. Las mujeres y niñas están exigiendo un cambio, y no merecen menos”.

En 2025 se cumplen 30 años de progreso desde la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, la hoja de ruta más visionaria sobre los derechos de las mujeres. El informe Women’s Rights in Review 30 Years After Beijing, que se basa en las aportaciones realizadas por 159 Gobiernos al Secretario General de las Naciones Unidas, muestra avances que es preciso reconocer: desde 1995, se ha logrado la paridad en la educación de las niñas, y la mortalidad materna se ha reducido en una tercera parte. La representación de las mujeres en los parlamentos ha aumentado más del doble y los países continúan aboliendo leyes discriminatorias, como lo demuestran las 1.531 reformas legales aprobadas en 189 países y territorios entre 1995 y 2024.Esto demuestra que cuando se defienden plenamente los derechos de las mujeres en los países donde viven, las familias, comunidades y economías prosperan.

Sin embargo, siguen haciendo falta esfuerzos considerables para lograr la igualdad de género y acercarnos al cumplimiento de los objetivos previstos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Por este motivo, el informe que hoy se presenta incluye también el nuevo Programa de Acción Beijing+30, una ambiciosa hoja de ruta para completar nuestras asignaturas pendientes, con especial atención en:

1.Una revolución digital para todas las mujeres y niñas: debemos garantizar la igualdad de acceso a la tecnología, preparar a las mujeres y niñas para asumir un papel de liderazgo en el ámbito de la IA y la innovación digital y garantizar su seguridad y privacidad en sus actividades en línea.
2.Erradicación de la pobreza: es necesario invertir en una protección social integrada, en la una cobertura sanitaria universal, en la educación y en servicios de cuidados sólidos para que las mujeres y niñas puedan prosperar. Esto permitiría crear millones de empleos decentes y respetuosos con el medio ambiente.
3.Cero violencia: los países deben adoptar e implementar leyes para poner fin a la violencia contra las mujeres y niñas en todas sus formas, con planes dotados de recursos adecuados que incluyan el apoyo a las organizaciones de base comunitaria que se encuentran en la primera línea de la prevención y la respuesta.
4.Pleno poder de decisión en pie de igualdad: las medidas especiales de carácter temporal, como las cuotas de género, han demostrado ser eficaces para aumentar rápidamente la participación de las mujeres.

Mujeres participan en una protesta contra el feminicidio en Kenia en enero de 2024. Al menos 500 mujeres y niñas han sido asesinadas en Kenia desde 2016, a pesar de los esfuerzos del país por prevenir la violencia de género. Foto: William Kane Olwit

5.Paz y seguridad: es esencial financiar plenamente los planes nacionales sobre las mujeres, la paz y la seguridad, así como la asistencia humanitaria sensible al género. Las organizaciones de mujeres que trabajan en la primera línea, y que tan a menudo son las primeras en responder a las crisis, deben recibir financiamiento específico y sostenido con el fin de construir una paz duradera.

6.Justicia climática: debemos priorizar los derechos de las mujeres y niñas en la adaptación al clima, otorgar un lugar central a su liderazgo y conocimiento y garantizar que se beneficien de la creación de empleos respetuosos con el medio ambiente.

En las seis acciones que se describen arriba, la mejor manera de garantizar el éxito, tanto hoy como en el futuro, es situar a las mujeres y niñas en el corazón de nuestros esfuerzos. Estas seis acciones (más una) tienen el potencial de detonar avances en el terreno de los derechos de las mujeres y encarrilarnos de nuevo en la vía de los objetivos fijados para 2030.

La conmemoración del 30.º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y el próximo período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW69) brindan una clara oportunidad para integrar este Programa de Acción en las políticas nacionales, las estrategias regionales y los acuerdos mundiales.

En un año trascendental para las mujeres y niñas, que es también un año de retrocesos y crisis sin precedentes, impulsemos los derechos de las mujeres para crear un mundo en el que todas las mujeres y niñas disfruten de los mismos derechos y oportunidades. Podemos ser la primera generación que viva en un mundo igualitario.

VIVA EL 8 DE MARZO  2025!!!!

A

Este 8M ponemos en el centro los cuidados como pilar esencial de la vida y denunciamos su precarización y explotación por parte del sistema económico y político. El cuidado, remunerado y no remunerado, es un eje fundamental de desigualdad social y de género. Como feministas interseccionales defendemos el derecho a elegir cómo queremos cuidar y ser cuidadas en condiciones dignas, sin discriminación ni explotación. Exigimos corresponsabilidad por parte de los hombres, de las administraciones y del conjunto de la sociedad, porque los cuidados son un derecho colectivo y una responsabilidad social y no el trabajo individual exigido a las mujeres.

Además reivindicamos los cuidados del planeta porque el mismo sistema que explota nuestras vidas, exprime y destruye la tierra. El extractivismo y el expolio de los recursos naturales por parte de corporaciones transnacionales están devastando territorios, poniendo en riesgo la vida de comunidades enteras y colapsando los ecosistemas. Este modelo de globalización, sostenido por el colonialismo y el capitalismo global patriarcal con valores de masculinidad hegemónica, perpetúa la violencia contra los pueblos y sus territorios, condenando a millones de personas a la migración forzada.

Los cuidados siguen siendo invisibilizados e infravalorados por el sistema capitalista cisheteropatriarcal, capacitista, edadista, adultocentrista, racista y colonial. Este sistema explota a las que cuidamos la vida, nos deshumaniza y nos separa en cuidadoras y cuidadas, en una opresión conjunta que obvia que somos seres socialmente interdependientes y biológicamente ecodependientes. El conjunto de las opresiones que el sistema genera en el ámbito de los cuidados es una estrategia de control social que nos quiere mantener sujetos a una organización que beneficia al mercado y al capital por encima de la vida, de todas las vidas.

Ante esta situación, Preguntamos

¿Por qué las mujeres debemos sostener individualmente, de forma obligatoria y sin apoyos los cuidados familiares?

¿Por qué el sector laboral de los cuidados es un sector feminizado y precarizado, con condiciones laborales inferiores a las del resto de sectores?

¿Qué hacemos para que mujeres, disidentes de género y hombres sean corresponsables en los cuidados?

¿Qué hacen las administraciones con nuestros impuestos en tanto que corresponsables para asegurar vidas dignas a todas las personas?

¿Cómo se aseguran las condiciones de autonomía para todas las personas con necesidades de soportes específicos, que somos toda la población en nuestra vulnerabilidad, en vez de verlas/vernos sólo como receptoras pasivas de un servicio?

¿Por qué el Estado y las administraciones públicas externalizan sus responsabilidades en servicios esenciales, subcontratando a empresas que ganan mucho dinero a costa de recortar comida, medicinas y salarios y condiciones laborales?

¿Qué significa reducir costes cuando está en juego el derecho a una vida digna?

¿Dónde está el sistema público de cuidados blindado por ley y con una financiación suficiente que garantice el derecho a tenerlos de todas las personas?

¿Por qué las oligarquías económicas dictan la agenda política mientras nuestro planeta se va degradando de forma acelerada, con nefastas consecuencias para las poblaciones más vulnerabilizadas y para el futuro de toda la humanidad?

Como feministas denunciamos

Que la precarización de los cuidados, de la que son responsables las élites políticas y económicas, afecta a todos los niveles y ámbitos sociales, devalúa los servicios teóricamente públicos, mercantiliza las necesidades básicas con políticas neoliberales e impacta en el ejercicio de los Derechos Humanos.

Denunciamos la dicotomía entre producción de bienes y reproducción de la vida. La economía no se puede reducir en los mercados y en los intercambios monetarios porque los cuidados no son una cuestión individual o privada sino una problemática estructural que sostiene el conjunto de la sociedad.

Para garantizar los privilegios de unos pocos, se ajusta un mercado con cargas de trabajo desproporcionadas, con sueldos claramente inferiores al valor real del trabajo a pesar de los jugosos dividendos de la patronal. Al mismo tiempo, no se reconocen ni se atienden las enfermedades laborales derivadas de las condiciones inadecuadas. Esto tiene un impacto directo en las mujeres, que llegan a la jubilación con pensiones más bajas como consecuencia de vidas laborales marcadas por la precariedad y discriminación salarial.

Denunciamos las condiciones laborales abusivas de todas las trabajadoras del ámbito de los cuidados:

La explotación feroz de las migradas dedicadas al trabajo del hogar y de los cuidados, especialmente de aquellos a los que la administración niega papeles, a las “internas”, en condiciones de esclavitud.

Camareras de hotel, trabajadoras del SAD (Servicio de Atención Domiciliaria), trabajadoras de las residencias, asistentes personales, auxiliares clínicas, comadronas, enfermeras y todo el resto de trabajadoras de los cuidados.

Denunciamos la situación de las mujeres anónimas dedicadas al cuidado informal, que somos todas nosotras.

Denunciamos que no se activan los apoyos necesarios para el desgaste físico y emocional al que están sometidas las madres que sostienen a las discapacidades, la falta de derechos y recursos para maternidad  de forma digna, el no reconocimiento de los derechos de las pensionistas que han pasado su vida cuidando y llegan a grandes empobrecidas y sin garantía de recibir los cuidados que necesitan.

Denunciamos la privatización, la infrafinanciación y la falta de atención adecuada a las residencias para personas mayores ya las instituciones para grandes dependientes, concebidas como parkings deshumanizados.

Denunciamos la violencia institucional de la DGAIA que, bajo pretexto de protección, retira la custodia de niños y adolescentes a madres (sobre todo migradas), a las que el propio sistema capitalista, patriarcal, racista y colonial condena a la precariedad. Ésta es una expresión más de la violencia institucional de género, que, lejos de garantizar derechos, perpetua las violencias machistas en todas sus formas.

Denunciamos la falta de recursos en la atención primaria en sanidad y también en el sistema educativo.

Denunciamos el Estado y todas las administraciones públicas por desistimiento de sus responsabilidades en relación con los cuidados y cuestionamos en su totalidad el modelo de provisión de cuidados.

Denunciamos la barbarie y la destrucción imperialista en muchos países del mundo, con guerras y genocidios por la conquista de territorios y recursos naturales. Denunciamos el ecocidio y el cambio climático como formas de violencia neocolonial, que afectan especialmente a mujeres, pueblos originarios y comunidades empobrecidas a causa del expolio.

Denunciamos la militarización de nuestras sociedades. Las guerras arrasan territorios, destruyen comunidades y perpetúan las violencias estructurales, que impactan especialmente contra las mujeres y las niñas.

Exigimos

Declaramos y afirmamos

Que la explotación laboral, el expolio de los recursos naturales y la violación de los Derechos Humanos en los cuidados de las personas y del planeta son formas de violencia estructural del sistema capitalista cisheteropatriarcal racista, capacitista y colonial.

Que los cuidados son un derecho esencial y colectivo, constituyen la base que sostiene la vida y deben ser reconocidas, redistribuidas y garantizadas para toda la sociedad.

La justicia climática, social y feminista son inseparables y deben ir de la mano en cualquier política pública. No aceptamos un futuro de devastación y migraciones forzadas. Defendemos modelos de vida arraigados en la sostenibilidad, la soberanía alimentaria y la justicia climática con perspectiva de género, impulsados ​​por las luchas de las mujeres en todo el mundo y el liderazgo de las comunidades que protegen a los territorios. No aceptamos parches, exigimos un cambio estructural.

ESTE 8M, CÓMPLICES Y ENREDADAS, CUIDÁMOSNOS ENTRE NOSOTRAS PARA TRANSFORMARLO TODO.

MANIFESTAMOS NUESTRA SORORIDAD FEMINISTA CON MUJERES DE TODO EL MUNDO SOMETIDAS A MÚLTIPLES VIOLENCIAS. RECHAZAMOS EL GENOCIDIO EN GAZA Y EN TODA PALESTINA, Y LOS CONFLICTOS ARMADOS QUE SIEMBRAN DESTRUCCIÓN EN TANTAS PARTES DEL MUNDO.

ANTE UN SISTEMA ESTRUCTURAL QUE MENOSPRECIA LA VIDA, REAFIRMAMOS LA OPOSICIÓN ACTIVA Y LA REBELIÓN FEMINISTA: PONEMOS LA VIDA EN EL CENTRO DEL PLANETA.MA

El texto aboga por la eliminación de las desigualdades estructurales, el fin de la explotación y la construcción de un sistema más justo. Se exige la seguridad de las mujeres en todos los ámbitos, desde el acceso a una vivienda digna, hasta la erradicación de la violencia machista y la protección de la infancia y la vejez.

Salgamos, feministas antirracistas, antifascistas, transfeministas, con el impulso de nuestra rabia colectiva, de nuestra rabia creadora y sigamos en movimiento hasta que cambiemos todo lo que tiene que cambiar. Contagiemos nuestra rabia organizada, que es una energía inagotable que sostiene, una energía transformadora que renueva, una fuerza que siembra y que no arrasa. Con esta rabia nos unimos al grito global que se alza desde todos los rincones del planeta en defensa de la vida, la libertad, la seguridad, la justicia y la memoria, con estas palabras, que siempre han sido nuestras. Luchamos por unas vidas seguras, unas vidas sin miedo. Por un mundo sin guerras ni genocidios ni deportaciones.

Por una vejez digna y por la protección de todas las infancias y adolescencias. Por la seguridad de unas ciudades amables y accesibles y de unos hogares libres de violencia; por unos centros educativos y de trabajo seguros. Por la seguridad de una vivienda, una sanidad, una educación y unos servicios públicos universales, de calidad y gratuitos. No vamos a parar hasta crear unas instituciones no violentas, dinamitar las fronteras y cargarnos el capitalismo y el patriarcado. Luchamos por unas vidas libres y dignas en un planeta habitable, con apoyos y oportunidades para todas las personas. Por unos cuidados corresponsables y comunitarios, que liberen de restricciones a quienes los recibimos y que pongan en valor y cuiden a quienes los prestan. Por una maternidad elegida, por un aborto libre, seguro, universal y gratuito. Por un trabajo que nos deje vivir bien. Para trabajar menos, trabajar mejor y trabajar todas y todes en empleos seguros, dignos y con sentido. Por una vida compartida, atenta, que abrace la diferencia y la vulnerabilidad, que tenga como horizonte la felicidad y el futuro.

Queremos una libertad que sea autonomía, posibilidades y expresión de la diversidad. Que se disfrute en común y se construya en colectivo, que crezca en el respeto y en la generosidad. Libertad para migrar y para quedarse. Libertad para ser, para transitar, para fluir, para cambiar y para no hacerlo. Libertad para que todos los cuerpos, ocupen el espacio que ocupen, tengan la forma que tengan, vengan de donde vengan. Salimos a las calles a luchar por la justicia social, por el reparto equitativo de la riqueza, por el fin del orden capitalista y de la explotación, por la igualdad radical. Por una justicia feminista, sin prejuicios ni sesgos, que busque la verdad, que escuche y repare y que genere el compromiso colectivo para garantizar la no repetición del daño. Por una justicia climática que detenga el extractivismo.

Por una justicia que nos conduzca a reconocer la herida colonial y racista, a terminar con los privilegios y a devolver todo lo robado. Salimos a las calles el 8 de marzo y señalamos los lugares de represión y resistencia sobre los que construimos nuestra memoria feminista, antirracista, antifascista y LGTBIQA+. Lugares de memoria como los centros del Patronato de Protección a la Mujer, la discoteca Four Roses, la DGS y el Parque del Oeste. Señalamos los lugares donde se nos encarcelaba y torturaba.

La mayoría de esos edificios se han demolido, pero la cárcel de Alcalá de Henares la convertiremos en un centro de memoria. Señalamos los hospitales psiquiátricos y las maternidades donde robaban a nuestros bebés. Señalamos el hospital penitenciario de Carabanchel, donde la dictadura franquista encerraba a las presas embarazadas y que hoy es el CIE de Aluche, donde se encierra y tortura a personas migrantes racializadas.

*Amada Santos: Responsable Comisión Internacional de AMMPE ESPAÑA, para el Seguimiento, Defensa y Garantía DDHH. De: Mujeres Periodistas y Escritoras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio